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sábado, 5 de diciembre de 2009

Canción seca ( para un fin del mundo)



Sólo poemas en la heladera
Nada que comer,
Sólo palabras.
Se sienten a lo lejos algunos ecos de terremotos.
Una canción se fríe lenta con pedazos de una voz.
En los impactos de paredes derrumbadas hay una advertenca:
Que cada uno se quede donde esté.
Que cada uno se quede donde esté.
Que cada uno se quede donde esté.
La ciudad se deshace en caravanas de polvo
Ejércitos de piel muerta trazan en espirales la calle.
Rechinan ventanas al tropel del ejército
que trae el viento, los recuerdos aplastados en dos metros cuadrados.
La filosofía no pagará mis cuentas
Dijo el portazo
que cortó el aliento.

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